Irán intensifica ataques en el Golfo mientras Trump busca coalición internacional para asegurar el estrecho de Ormuz
Teherán, 16 de marzo de 2026. La tensión en Oriente Medio alcanza niveles críticos tras una nueva ronda de ataques aéreos iraníes contra países del Golfo, un día después de que Estados Unidos bombardeara infraestructuras petrolíferas clave en la región. Los misiles y drones iraníes impactaron objetivos en los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudí, mientras Israel continúa enfrentamientos directos con Hezbolá en el Líbano.[1][5]
Según reportes diplomáticos, Irán ha advertido que la guerra se extenderá si otros países intervienen en el conflicto. La república islámica acusó específicamente a Estados Unidos de utilizar puertos de los Emiratos Árabes Unidos para lanzar los ataques, amenazando por primera vez con represalias contra activos no estadounidenses de países vecinos.[5]
Los ataques iraníes representan una escalada significativa tras la ofensiva estadounidense que destruyó infraestructuras petrolíferas en la isla de Carg, vital para las exportaciones de crudo de Irán. Esta acción ha generado una crisis energética global, con el barril de Brent superando ampliamente los cien dólares, alcanzando los 104 dólares.[1][2]
En respuesta a la crisis, el presidente Donald Trump ha iniciado gestiones diplomáticas urgentes para conformar una coalición militar internacional. Trump propone una operación naval coordinada destinada a escoltar buques petroleros y garantizar la libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.[2][4] Ha instado a siete países a contribuir con buques de guerra para mantener abierto este paso fundamental para el comercio mundial de petróleo.[3]
Los Emiratos Árabes Unidos, directamente afectados por los ataques, han advertido a Irán que no puede tomar como rehén a la economía mundial.[3] Por su parte, el Reino Unido ha expresado su disposición a debatir con sus aliados una serie de opciones para garantizar la seguridad de la región.[5]
La escalada ha generado preocupación internacional. Exlíderes europeos han alertado sobre el riesgo de una guerra mundial desencadenada por la crisis de Irán, mientras que António Guterres, secretario general de la ONU, ha instado a buscar soluciones diplomáticas para poner fin al conflicto.[3][5] En el ámbito doméstico, miles de ciudadanos en España se han manifestado gritando «¡No a la guerra!» en protesta por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.[1]
Paralelamente, se reportaron daños significativos en infraestructura civil. Un incendio se desató en Holon, Israel, tras la caída de restos de cohetes, y el aeropuerto de Dubái fue cerrado tras un incidente con un dron, impactando el comercio aéreo internacional.[1][3]
Los líderes de la OTAN han pedido a Trump que anule la suspensión de sanciones al petróleo ruso, buscando estabilizar los mercados energéticos en medio de la crisis.[3] Mientras tanto, fuentes diplomáticas sugieren que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha sido evacuado secretamente a Moscú para recibir tratamiento médico, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente.[1]
La comunidad internacional permanece atenta a los próximos movimientos, mientras diplomáticos trabajan contrarreloj para evitar una escalada mayor del conflicto que amenaza la estabilidad global y el suministro energético mundial.

