Trump insta a aliados a asegurar el estrecho de Ormuz mientras Israel intensifica ataques contra Irán

Medio Oriente en tensión: El presidente estadounidense Donald Trump ha lanzado un llamado internacional para formar una coalición militar que garantice el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz, ruta crítica por donde transitan más de 20 millones de barriles de petróleo diariamente, equivalente al 20% del consumo mundial.[1]
Este lunes 16 de marzo, cuando se cumplen 17 días del inicio de la guerra en Irán bajo la Operación ‘Furia Épica’, Trump ha presionado tanto a la OTAN como a China para que envíen buques de guerra a la región. En una entrevista con el medio Financial Times, el mandatario estadounidense amenazó con retrasar su visita a Pekín hasta que el gobierno chino se pronuncie sobre su participación en la coalición.[1]
La presión no se limita a los países asiáticos. Trump lanzó una advertencia directa a los miembros de la OTAN, asegurando que la organización enfrentará un futuro «muy malo» si se rehúsan a acatar su petición de apoyo militar.[1] Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer ha señalado que Reino Unido trabaja con sus aliados europeos en un plan «viable» para reabrir el estrecho de Ormuz, que Irán cerró tras el inicio de las hostilidades.[1]
Escalada militar en múltiples frentes: Mientras tanto, Israel ha intensificado sus operaciones militares. El ejército israelí informó este lunes que ha lanzado una ola de ataques a gran escala contra ciudades iraníes como Teherán, Shiraz y Tabriz, dirigidos a la infraestructura del régimen iraní.[1]
Simultáneamente, Israel ha desplegado tropas adicionales en Líbano en lo que describió como una «operación limitada y dirigida» para defender las comunidades fronterizas frente a ataques del grupo militante Hezbolá.[1] Según el portavoz militar israelí, el grupo envió cientos de combatientes de su unidad de élite Radwan hacia la frontera desde que ingresó al conflicto hace dos semanas. Los ataques están agravando la crisis humanitaria en Líbano, que reporta más de 850 muertos y 850.000 personas desplazadas.[1]
Impacto económico global: Los efectos económicos de la escalada son inmediatos. El precio del crudo Brent ha vuelto a superar los 100 dólares por barril, alcanzando los 105 dólares.[1] Además, el aeropuerto internacional de Dubái, el más transitado del mundo, reanudó gradualmente sus operaciones tras un incendio provocado por un dron que impactó un tanque de combustible.[1]
Las agresiones iraníes continúan en la región del Golfo. El domingo se registraron nuevos ataques con drones y misiles contra los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudita. Irán acusó a Estados Unidos de utilizar puertos emiratíes para lanzar ataques contra la isla de Carg, vital para las exportaciones petroleras iraníes, marcando la primera vez que Teherán amenaza activos no estadounidenses de un país vecino.[2]
Preocupaciones diplomáticas: Las consecuencias geopolíticas se extienden más allá de Medio Oriente. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha advertido que la escalada del conflicto podría desviar la atención de la invasión rusa de Ucrania, y expresó su preocupación de que Irán agote las reservas de defensa aérea de las que depende Kiev para contrarrestar los ataques rusos.[2] El secretario general de la ONU, António Guterres, ha instado a ambas partes a buscar una solución diplomática para poner fin a la guerra.[2]
La comunidad internacional permanece en alerta mientras los combates continúan en múltiples frentes y los precios de la energía se disparan en los mercados globales.




