Mojtaba Jameneí designado nuevo líder supremo de Irán en medio de escalada bélica con Israel y EE.UU.
Mojtaba Jameneí designado nuevo líder supremo de Irán en medio de escalada bélica con Israel y EE.UU.
Teherán, 9 de marzo de 2026 – 3:00 pm. La Asamblea de Expertos de Irán ha nombrado este lunes a Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder supremo Alí Jameneí, como nuevo guía supremo del país, en un movimiento que desafía las críticas de Estados Unidos y coincide con la intensificación de la guerra en Oriente Medio.[1][2]
El anuncio, realizado horas después de la muerte de Alí Jameneí, quien gobernó con puño de hierro durante más de 35 años, ha dividido a la nación. En las calles de Teherán, seguidores del régimen celebran el ascenso de Mojtaba, un clérigo de bajo perfil asociado a la represión de protestas y rumores de una enorme fortuna personal. Sin embargo, opositores claman «Muerte a Mojtaba» desde tejados y edificios, reflejando profundas divisiones internas en medio del caos bélico.[1][2]
Este nombramiento llega en el décimo día de un conflicto que ha escalado drásticamente. Por primera vez desde el inicio de la guerra, Israel bombardeó instalaciones petroleras iraníes y el centro de Beirut, en Líbano, provocando una nube tóxica sobre Teherán y racionamiento de gasolina. Irán respondió con ataques contra Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, detectando más de 238 misiles balísticos –de los que interceptaron 221– y 1.342 drones. Al menos 12 muertos se reportan en Irán, 11 en Israel y un séptimo soldado estadounidense fallecido por heridas en Arabia Saudí.[1][2]
El contexto de esta crisis se remonta a tensiones acumuladas por el programa nuclear iraní, con uranio enriquecido cerca de niveles armamentísticos, considerado objetivo por Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu promete «sorpresas» en la próxima fase, mientras su jefe militar prepara a las FDI para una «guerra larga». Estados Unidos, bajo Donald Trump, repudia a Mojtaba como líder y afirma que sus operaciones van «por delante de lo previsto», aunque Europa se divide: España rechaza bases para Washington, mientras otros permiten su uso con restricciones.[1][2]
Las repercusiones globales son inmediatas. El petróleo supera los 110 dólares por barril, causando caídas del 7% en el Ibex 35 –su peor semana desde la guerra en Ucrania– y desplomes similares en París, Frankfurt y Milán. Evacuaciones de europeos, incluidos españoles, se multiplican vía Azerbaiyán, ante operaciones cerca de Teherán. Analistas advierten de un posible «conflicto prolongado» que encarecerá combustible mundialmente y creará desconfianzas regionales por décadas.[1][2]
Washington insiste en continuar hasta cumplir objetivos, pero la designación de Mojtaba complica negociaciones. Países del Golfo priorizan contener la expansión del conflicto. Mientras, en España, el presidente Pedro Sánchez rechaza la estrategia de Trump, en sintonía con manifestaciones antibelicistas del 8M. La comunidad internacional observa con temor si este relevo acelera o frena la espiral de violencia.[1][2]




