Cuatro años de la invasión rusa a Ucrania: Tensiones energéticas dividen a la UE mientras se conmemora el aniversario

Cuatro años de la invasión rusa a Ucrania: Tensiones energéticas dividen a la UE mientras se conmemora el aniversario
Bruselas/Kiev, 24 de febrero de 2026 – En el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, la Unión Europea enfrenta profundas divisiones internas por disputas energéticas, con Hungría y Eslovaquia suspendiendo suministros a Kiev y vetando nuevas sanciones contra Moscú[1][3].
El conflicto, iniciado el 24 de febrero de 2022, cumple hoy cuatro años sin visos de resolución. Líderes como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajaron a Kiev para honrar a las víctimas junto al presidente Volodímir Zelenski, quien reivindicó la soberanía ucraniana afirmando que «Putin no ha vencido»[3][5]. Zelenski y líderes de la UE conmemoraron a los caídos en ceremonias en la región de Kiev, destacando la resistencia ucraniana ante el avance ruso[3].
El desarrollo de las tensiones actuales se centra en el oleoducto Druzhba, por el que fluye petróleo ruso hacia Europa Central. Ucrania cerró el flujo alegando daños por ataques con drones rusos a finales de enero, lo que provocó represalias. La empresa eléctrica estatal eslovaca suspendió el suministro de emergencia a Ucrania este lunes, tras fijar un ultimátum su primer ministro pro-ruso, Robert Fico, quien criticó la política de la UE como un «suicidio económico» por financiar al ejército ucraniano[1]. Hungría, por su parte, vetó un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia hasta reanudar los suministros[1][3].
Los ministros de Exteriores de la UE se reúnen hoy en Bruselas para finalizar estas sanciones, con el objetivo de aprobarlas mañana, coincidiendo con el aniversario[1]. La UE acusa a Hungría de deslealtad por sus bloqueos repetidos[3]. Eslovaquia y Hungría culpan a Kiev de interrupciones deliberadas, mientras Ucrania atribuye los daños a Rusia[1]. Este pulso energéti co agrava la crisis, con más de dos tercios de europeos temiendo por su seguridad ante Rusia, según encuestas recientes[3].
El contexto histórico revela un conflicto estancado: drones y controles militares dominan la vida diaria en zonas ucranianas, donde apenas quedan carteles en ucraniano[4]. Rusia acusa a Francia y Reino Unido de transferir tecnología nuclear, sin pruebas[7]. Von der Leyen declaró en Kiev que «Ucrania va por el buen camino», pese al desgaste para todas las partes, con China extrayendo ventajas[4][5].
Paralelamente, la UE suspendió su acuerdo comercial con EE.UU. tras un fallo judicial sobre aranceles ilegales, y Trump anuncia nuevos del 15%[1][3]. En negociaciones nucleares, EE.UU. e Irán se reunirán jueves en Ginebra, amid protestas en Teherán y amenazas militares[1].
El cierre de este aniversario deja a Europa dividida: mientras se honra la memoria, las disputas energéticas amenazan la unidad frente a Rusia. La cumbre de Bruselas definirá si prevalece la cohesión o las fisuras nacionales[1][3][5]. (Palabras: 498)




