US Tech Force: el ambicioso plan de Trump para rearmar la tecnología federal de Estados Unidos
Washington D. C. – El gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha hoy, 16 de diciembre de 2025 a las 10:00 horas locales, el programa US Tech Force, una iniciativa federal que busca contratar a 1.000 ingenieros de inteligencia artificial y software en solo dos años para modernizar la infraestructura tecnológica del Estado y reducir la dependencia de contratistas privados.[5]
El plan, impulsado por la administración de Donald Trump, pretende incorporar talento altamente especializado procedente del sector privado y del mundo académico a agencias clave, desde Hacienda y Defensa hasta los servicios de inmigración y sanidad pública.[5] La idea central es que estos profesionales trabajen de forma integrada con los equipos internos del gobierno para rediseñar sistemas críticos, automatizar procesos administrativos y fortalecer la ciberseguridad de las instituciones federales.
Según la información difundida por la Casa Blanca, los contratos tendrán una duración inicial de dos años y ofrecerán paquetes salariales competitivos respecto al sector privado, complementados con incentivos no económicos como la posibilidad de liderar proyectos de alto impacto público.[5] El programa se articulará en colaboración con grandes empresas tecnológicas y fondos de inversión, que aportarán mentores, formación y, en algunos casos, cofinanciación.
La creación de US Tech Force se produce en un contexto de acelerada digitalización y fuerte competencia internacional por el liderazgo en inteligencia artificial, computación en la nube y ciberdefensa.[2][3] En los últimos años, numerosos informes han señalado el retraso de la administración estadounidense en áreas como la modernización de sus centros de datos, la integración de sistemas legados y la protección frente a ataques informáticos sofisticados.
Desde el gobierno se presenta la iniciativa como una respuesta directa a estas carencias. Fuentes oficiales subrayan que muchos sistemas críticos de la administración siguen basados en infraestructuras de hace décadas, con altos costes de mantenimiento y dificultades para adaptarse a nuevas normativas o amenazas emergentes.[5] US Tech Force aspira a introducir prácticas de desarrollo ágil, uso intensivo de la nube pública y privada, y la incorporación sistemática de modelos de IA en tareas de análisis de datos, detección de fraude y atención ciudadana.
El anuncio ha generado un intenso debate en los círculos tecnológicos y políticos. Sus defensores sostienen que la medida es necesaria para rearmar tecnológicamente al Estado y evitar que las funciones estratégicas queden en manos casi exclusivas de grandes contratistas, algo que puede encarecer los proyectos y limitar la soberanía tecnológica.[3] También ven en el programa una oportunidad para atraer a jóvenes ingenieros interesados en combinar carrera tecnológica e impacto social.
Sin embargo, organizaciones de empleados públicos y algunos expertos en políticas tecnológicas han planteado interrogantes sobre la ejecución del plan. Entre las principales críticas figuran la posible fuga de talento desde agencias ya tensionadas, la opacidad en los criterios de selección y el papel que jugarán exactamente las empresas privadas asociadas, en un contexto de creciente preocupación por la concentración de poder en el sector tecnológico.[2][3]
Los próximos meses serán clave para evaluar el alcance real de US Tech Force. El gobierno deberá demostrar que es capaz de integrar a estos 1.000 ingenieros en estructuras burocráticas complejas, garantizar la protección de datos sensibles y asegurar que los desarrollos impulsados desde el programa se traducen en servicios públicos más seguros, eficientes y accesibles para los ciudadanos.
En un año marcado por la consolidación de la inteligencia artificial como eje de competitividad y por el aumento de las tensiones geopolíticas en torno a la tecnología, la apuesta estadounidense por reforzar su capacidad interna de desarrollo y gestión digital se interpreta como un nuevo capítulo en la carrera global por el dominio tecnológico.[2][3][5]

