Gobierno federal descarta la descentralización de secretarías impulsada por AMLO
La Oficina de la Presidencia de la República confirmó que el gobierno de Claudia Sheinbaum no continuará con el proyecto de descentralización de secretarías federales iniciado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, una decisión dada a conocer la mañana del 15 de diciembre de 2025.
De acuerdo con los resúmenes de prensa de este lunes, la Presidencia informó que el plan de traslado masivo de dependencias a diversos estados del país quedará cancelado en su fase estructural, manteniéndose únicamente los movimientos que se realizaron de manera parcial en los últimos años.[2] En la práctica, esto significa que la mayor parte de las secretarías de Estado permanecerán operando desde la Ciudad de México, como ha ocurrido históricamente.
El proyecto de descentralización fue una de las banderas políticas más visibles de López Obrador al inicio de su gobierno en 2018. La propuesta buscaba, entre otros objetivos, reducir la concentración administrativa y económica en la capital, impulsar el desarrollo regional y acercar las instituciones federales a la ciudadanía en los estados. Sin embargo, durante el sexenio anterior sólo siete dependencias avanzaron de forma parcial en su mudanza, sin concretar un traslado total de personal ni de operaciones sustantivas.[2]
La confirmación de que no habrá continuidad en este proceso representa un punto de quiebre respecto a aquella agenda. Según los reportes periodísticos, la Presidencia detalló que los factores logísticos, presupuestales y laborales pesaron en la evaluación del proyecto, en un contexto en el que el actual gobierno ha priorizado otros frentes, como la implementación de programas sociales, la consolidación de megaobras heredadas y la negociación de temas comerciales y arancelarios con Estados Unidos.[2][5]
Expertos en administración pública han venido advirtiendo que un cambio de sede de gran escala implica no sólo la reubicación física de oficinas, sino también la adaptación de infraestructura urbana, vivienda, servicios y conectividad en las ciudades receptoras. A ello se suma la resistencia de miles de trabajadores federales que, durante el sexenio anterior, manifestaron preocupación por el impacto familiar y económico de un eventual traslado. Aunque la Presidencia no difundió a detalle el diagnóstico interno, la decisión de Sheinbaum se inscribe en ese contexto de complejidad operativa y costos de largo plazo.
Políticamente, el anuncio abre un nuevo capítulo en la relación entre el actual gobierno y el legado de López Obrador. Si bien Sheinbaum ha reiterado su compromiso con la llamada “Cuarta Transformación”, la cancelación de la descentralización marca una primera definición clara sobre cuáles proyectos se consideran viables para los próximos años y cuáles quedarán como iniciativas simbólicas de la administración anterior.[2]
En el corto plazo, la permanencia de las secretarías en la capital mantiene sin cambios la relevancia económica y política de la Ciudad de México como sede del poder federal. Para las entidades que aspiraban a recibir dependencias completas —y con ellas empleos formales y dinamismo inmobiliario— el anuncio supone un freno a expectativas de desarrollo asociadas a este esquema.
Hacia adelante, la discusión podría trasladarse al Congreso y a los gobiernos estatales, donde se debatirá si es posible impulsar modelos alternativos de regionalización administrativa menos costosos y graduales. Por ahora, la señal emitida por la Presidencia este 15 de diciembre de 2025 cierra, al menos en el sexenio actual, la puerta al ambicioso rediseño geográfico del gobierno federal planteado hace siete años.
