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Escalada militar contra Irán genera divisiones en la OTAN y tensiones con España este 5 de marzo de 2026

Escalada militar contra Irán genera divisiones en la OTAN y tensiones con España este 5 de marzo de 2026

Madrid/Washington, 5 de marzo de 2026 – 15:00 horas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la ofensiva militar contra Irán con el hundimiento de un buque de guerra iraní en el Océano Índico, mientras España rechaza tajantemente cualquier cooperación y recupera el lema «No a la guerra», avivando tensiones transatlánticas.

En un anuncio cargado de simbolismo, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirmó que un submarino estadounidense hundió la fragata iraní Iris Dena cerca de Sri Lanka, causando más de 80 muertos y decenas de desaparecidos. Esta acción se enmarca en la escalada regional tras una ofensiva sorpresa contra Irán, que incluye ataques israelíes en el sur del Líbano y el derribo de un misil iraní en el espacio aéreo turco por la OTAN.[1][2][3]

El presidente español Pedro Sánchez defendió este jueves la posición de Madrid, insistiendo en que «el mundo no puede resolver sus problemas solo mediante la violencia» y evocando los errores de la guerra de Irak en 2003. Sánchez repudió el régimen iraní, pero advirtió que España no será «cómplice de algo malo para el mundo por miedo a las represalias de Donald Trump». El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, desmintió afirmaciones de la Casa Blanca sobre una supuesta cooperación española, rechazándola «tajantemente».[1]

El contexto de estas fricciones se remonta al martes, cuando Trump amenazó con cortar todos los lazos comerciales con España por su falta de apoyo. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que España había acordado cooperar, pero Madrid lo negó de inmediato. Dentro de EE.UU., la oposición demócrata critica la falta de comunicación al Congreso y advierte de un «conflicto interminable», mientras Trump estima que la ofensiva podría durar semanas, aunque el Pentágono la califica como limitada, no comparable a Irak.[1][2]

La OTAN muestra grietas: su secretario general, Mark Rutte, respaldó a Washington y destacó el rol de España, pese a las tensiones. Turquía, miembro de la alianza, reportó el derribo de un misil iraní, y su presidente Recep Tayyip Erdogan exigió advertencias claras contra ataques futuros. Francia, bajo Emmanuel Macron, criticó el ataque estadounidense por violar el derecho internacional, aunque envió el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo, aviones de combate y sistemas antimisiles a Chipre tras una llamada con su homólogo greco-chipriota.[1][2][3]

En Oriente Medio, Israel bombardeó el sur del Líbano horas después de ordenar evacuaciones al norte del río Litani, respondiendo a la escalada con Hezbolá. Explosiones en el sur de Beirut han causado más de 50 muertes en días recientes. Sánchez recibió apoyo internacional, como de Brasil’s Lula da Silva, quien abogó por negociaciones en el marco de la legalidad internacional.[1][2]

El Senado estadounidense rechazó una resolución para frenar la intervención de Trump. Alemania e Italia planean enviar defensas y buques a la región. Mientras el conflicto amenaza con expandirse, Europa busca equilibrar solidaridad aliada y rechazo a una guerra sin consenso, en un día marcado por diplomacia frenética y acciones militares.[1][3] (498 palabras)

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