Política

México y Estados Unidos alcanzan acuerdo histórico sobre gestión del agua en el Río Bravo

México y Estados Unidos alcanzan acuerdo histórico sobre gestión del agua en el Río Bravo

Ciudad de México, 13 de diciembre de 2025 – 11:00 a.m.. México y Estados Unidos anunciaron este viernes un entendimiento clave sobre la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, desactivando tensiones bilaterales que amenazaban con aranceles comerciales. El pacto incluye el compromiso mexicano de liberar 249.163 millones de metros cúbicos de agua a partir de la próxima semana, en cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944.

El anuncio, difundido en un comunicado conjunto de ambos gobiernos, llega en un momento crítico para las relaciones diplomáticas. Según el documento, los países «han alcanzado un entendimiento sobre la gestión del agua para el ciclo actual y el déficit de agua del ciclo anterior bajo el Tratado de Aguas de 1944». Ambas naciones reconocieron «la importancia crítica de las obligaciones de entrega de agua bajo el Tratado y su impacto en nuestros ciudadanos», reafirmando la necesidad de «aumentar el compromiso para mejorar la gestión oportuna del agua».

El acuerdo establece que México «tiene la intención de liberar 249.163 millones de metros cúbicos de agua para Estados Unidos, con entregas esperadas para iniciar en la semana del 15 de diciembre». Además, se revisaron «una serie de acciones para cumplir con las obligaciones del Tratado, incluida la retribución oportuna del déficit excepcional del ciclo de agua anterior», con negociaciones en curso para finalizar un plan definitivo a más tardar el 31 de enero de 2026.

Este pacto responde a presiones recientes del presidente estadounidense Donald Trump, quien el miércoles exigió a México resolver «inmediatamente» el problema del agua en la frontera, considerándolo una «amenaza» para su país. Trump había amenazado con imponer un arancel del 5% a importaciones mexicanas por el presunto incumplimiento. El Gobierno de México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, evitó así una escalada comercial que podría haber afectado sectores clave como la agricultura y la industria fronteriza.

El Tratado de Aguas de 1944 regula la distribución de aguas superficiales y subterráneas entre México y EE.UU. en las cuencas de los ríos Bravo y Colorado. México enfrenta desafíos crónicos por sequías, sobreexplotación de acuíferos y demandas crecientes en estados como Chihuahua y Coahuila, donde la agricultura depende en gran medida de estas entregas. Históricamente, disputas similares han tensionado la relación bilateral, como en 2020 cuando Texas demandó agua durante una sequía extrema.

Expertos destacan el impacto positivo para la estabilidad regional. «Este acuerdo no solo cumple obligaciones treaty, sino que fortalece la cooperación en un contexto de cambio climático», señaló un analista en relaciones internacionales. Para México, representa un alivio diplomático en medio de prioridades internas como la reforma judicial y la transición en la Fiscalía General, donde la salida del fiscal Gertz Manero ha generado debates sobre control institucional.

Ambos gobiernos planean monitorear el cumplimiento y avanzar en modernizaciones al tratado. La presidenta Sheinbaum, en rueda de prensa paralela, enfatizó que «este entendimiento refleja el diálogo constructivo y el respeto mutuo». Mientras tanto, agricultores estadounidenses en Texas celebraron la noticia, que asegura irrigación para el próximo ciclo agrícola.

El convenio marca un paso hacia la resolución definitiva, pero persisten retos como la variabilidad climática y la equidad en la distribución. Fuentes diplomáticas indican que mesas técnicas continuarán en enero para pulir detalles pendientes. Este desarrollo refuerza la agenda bilateral en temas como migración y comercio, en vísperas de posibles encuentros presidenciales.

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