Tecnología

Disney demanda a Google por el uso de su propiedad intelectual en proyectos de IA

Disney ha presentado una demanda contra Google por el presunto uso no autorizado de su propiedad intelectual en el entrenamiento y funcionamiento de modelos de inteligencia artificial generativa, en un nuevo episodio de la batalla legal que enfrenta a los gigantes del entretenimiento con las grandes tecnológicas del sector digital.[1]

Según la información difundida hoy en resúmenes de actualidad tecnológica, la compañía fundada por Walt Disney acusa a Google de aprovechar contenidos protegidos —incluyendo fragmentos de películas, personajes icónicos y material audiovisual distribuido en plataformas de vídeo— para mejorar el rendimiento de sus herramientas de IA sin contar con las licencias adecuadas.[1]

La demanda se enmarca en un contexto de creciente tensión entre titulares de derechos y empresas que desarrollan modelos de lenguaje e imagen capaces de generar textos, ilustraciones, animaciones o clips de vídeo a partir de grandes volúmenes de datos extraídos de Internet.[6] Estos sistemas requieren enormes corpus de entrenamiento, y el origen exacto de los materiales empleados se ha convertido en uno de los asuntos más controvertidos de la industria.

Fuentes del sector señalan que el movimiento de Disney no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de los estudios de Hollywood para sentar precedentes legales sobre cómo pueden utilizarse sus catálogos en la era de la IA generativa.[1] En los últimos meses, otras entidades de la industria cultural han cuestionado públicamente si las tecnológicas están respetando los marcos de propiedad intelectual existentes o si se apoyan en zonas grises legales.

Google, por su parte, defiende que sus modelos se entrenan siguiendo las normativas de fair use y las legislaciones vigentes en materia de derechos de autor, y que la IA constituye una herramienta de propósito general destinada tanto a empresas como a usuarios finales. La compañía sostiene que estas tecnologías pueden abrir nuevas vías de creación, personalización de contenidos y eficiencia en la producción audiovisual, siempre dentro de los límites legales.

La disputa llega en un momento de aceleración sin precedentes en el desarrollo de IA avanzada, con la aparición de modelos capaces de escribir guiones, generar storyboards, doblar voces o recrear estilos visuales de forma casi inmediata.[1][6] Este salto tecnológico ha reavivado el debate sobre quién se beneficia económicamente del uso de obras preexistentes y qué compensaciones corresponden a sus creadores.

Para Disney, el núcleo del conflicto reside en preservar el control sobre algunos de los activos más valiosos de su negocio: su biblioteca de personajes y franquicias, así como los universos narrativos construidos durante décadas. La empresa teme que modelos de IA puedan replicar o imitar elementos distintivos de sus obras, diluyendo el valor de la marca o generando contenidos derivados que escapen a su supervisión.

Expertos en derecho tecnológico consultados por medios especializados apuntan a que este tipo de litigios podría marcar el rumbo regulatorio de la IA en los próximos años, especialmente en lo relativo a transparencia de datos de entrenamiento, sistemas de licenciamiento masivo y mecanismos de compensación a titulares de derechos.[6] Organismos internacionales y bloques regionales como la Unión Europea ya trabajan en marcos específicos para la IA, lo que añade una capa adicional de complejidad al escenario.

A corto plazo, la demanda de Disney contra Google se interpreta como un intento de enviar un mensaje claro al resto del sector: los grandes estudios no están dispuestos a permitir que sus catálogos se utilicen libremente como combustible para modelos de IA sin acuerdos comerciales explícitos. A medio y largo plazo, el desenlace del caso podría redefinir la relación entre la industria del entretenimiento y las plataformas tecnológicas, así como los criterios que regirán el uso de contenidos protegidos en la próxima generación de herramientas de inteligencia artificial.

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