Política

Sheinbaum consolida control político con nuevo liderazgo en Fiscalía General de la República

Ciudad de México, 2 de diciembre de 2025. La renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República (FGR) y la llegada de Ernestina Godoy como encargada del despacho marcan un cambio significativo en la estructura política y de justicia del país. La presidenta Claudia Sheinbaum ha dado un paso claro para fortalecer el control institucional de su administración sobre este organismo clave, un movimiento que expertos consideran el primer sismo político del sexenio.

La salida de Gertz Manero no fue una renuncia ordinaria sino un acontecimiento estratégico que apunta a una mayor coordinación entre la Fiscalía y el Gabinete de Seguridad, encabezado por la propia Sheinbaum. Godoy, quien permanece cercana al círculo de la presidenta, ya comenzó a estrechar vínculos con César Oliveros Aparicio, nuevo titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), con quien se espera implementar cambios operativos significativos pero manteniendo una continuidad de liderazgo.

Este relevo se da en un contexto donde la FGR enfrenta críticas por casos emblemáticos como el supuesto desfalco de 600 mil millones de pesos derivado del huachicol, la opacidad en expedientes y la percepción de protección a ciertos personajes vinculados al poder. La administración Sheinbaum parece dispuesta a usar esta nueva etapa para tratar de revertir esas problemáticas y brindar mayor certidumbre al sistema judicial, aunque el desafío es grande y la oposición permanece crítica.

El proceso formal de designación para un nuevo fiscal general será llevado ante el Senado, que deberá seguir un procedimiento constitucional para ratificar al candidato a partir de una terna depurada. No obstante, hay escepticismo respecto a que se produzcan contrapesos reales, ya que Morena mantiene una mayoría cómoda que facilita la consolidación del control político.

La presidenta Sheinbaum también ha mostrado un liderazgo activo y latente, contrariando así percepciones de que su gobierno se mantiene en la retaguardia política. Según especialistas, como el politólogo Arturo Ponce Urquiza, Sheinbaum envía mensajes claros para que las fuerzas políticas y sociales mantengan el orden, sugiriendo que ella intervendría en caso de crisis o amenazas a la democracia.

Adicionalmente, esta renovación en la FGR ocurre en un momento en que el gobierno federal enfrenta otros temas relevantes en la agenda pública, incluida la gestión migratoria ante el aumento significativo de migrantes asiáticos en México, así como discusiones sobre políticas económicas y sociales críticas para el país.

En suma, el cambio en la Fiscalía no sólo es un hecho administrativo, sino un evento político que refleja la estrategia de la administración Sheinbaum para ampliar su influencia en los órganos autónomos y fortalecer su proyecto de gobierno para el resto del sexenio.

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