Tensión política en Palacio Nacional: Marcha de la CNTE marca la jornada del 13 de noviembre de 2025

Ciudad de México, 13 de noviembre de 2025. La mañana de este jueves estuvo marcada por una intensa actividad política y social en el corazón de la capital, luego de que integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) rodearan el Palacio Nacional e interrumpieran la rutina institucional con mantas y bloqueos en el marco del paro nacional convocado por el magisterio.
Desde muy temprano, cientos de maestros se congregaron en calles aledañas al recinto presidencial. Pese al operativo de seguridad montado por la policía capitalina, los manifestantes lograron introducir vehículos y romper el cerco en las inmediaciones de Tacuba y República de Brasil, hecho que generó momentos de tensión y empujones entre elementos de seguridad y profesores. El acceso de medios de comunicación y otros actores sociales al Palacio estuvo totalmente restringido durante varias horas, en espera del inicio de la ya habitual conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum.[1]
La movilización, en la que se desplegaron mantas reivindicativas sobre vallas metálicas de hasta tres metros de altura, responde a una serie de exigencias históricas por parte del magisterio disidente, principalmente en materia salarial, condiciones laborales y la demanda de mayor presupuesto educativo. El paro y bloqueos forman parte de una estrategia nacional de presión en un contexto donde, según la dirigencia de la CNTE, el diálogo con el gobierno federal ha avanzado lentamente y sin soluciones concretas a sus principales demandas.[2][1]
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró públicamente que su administración mantiene abiertas las mesas de diálogo con la organización magisterial, e hizo un llamado a privilegiar las vías institucionales para la resolución de diferencias. «Tenemos disposición para escuchar y encontrar acuerdos que beneficien a maestras, maestros y estudiantes de todo el país», aseguró la mandataria durante la conferencia matutina, que inició a puerta cerrada y bajo estrictas medidas de seguridad.[2][6]
La dinámica de la jornada también puso en evidencia la estrategia de presión política empleada por la CNTE y la compleja relación entre el movimiento magisterial y el Ejecutivo federal. En los últimos años, las protestas de la CNTE han tenido un fuerte impacto en la opinión pública y la agenda política nacional; el magisterio disidente critica recurrentemente la falta de respuestas efectivas a sus exigencias y denuncia lo que considera una simulación en los procesos de negociación.
Mientras tanto, la ciudadanía de la Ciudad de México y en otras ciudades del país vivió complicaciones viales y de acceso a servicios públicos, lo que generó reacciones divididas sobre la legitimidad y el alcance de estos métodos de protesta. Desde el gobierno federal se reiteró la importancia de proteger el derecho a la manifestación pacífica, aunque se advirtió sobre la necesidad de evitar la parálisis de servicios esenciales.
La jornada de hoy revela tanto la capacidad de movilización del sector educativo como los desafíos pendientes en materia de diálogo político, negociación laboral y construcción de acuerdos efectivos entre el gobierno y los actores sociales más relevantes del país. El desarrollo de las próximas horas resultará clave para definir el rumbo de las negociaciones y la evolución de la protesta magisterial en México.
